domingo, 29 de mayo de 2016

DESAFIO ULTRA EL CAINEJO

Este fin de semana tomábamos parte en una de las pruebas más duras del calendario nacional de carreras por montaña en distancia ultra:  Desafío Ultra el Cainejo. Sus números lo dicen todo, 54 kms y 12.000 metros de desnivel acumulado, con 6.000 de desnivel positivo y en un enclave tan especial como son los Picos de Europa, con sus interminables y empinadísimas canales de subida e inacabables de bajada, que obligan a un sufrimiento extra de las piernas para superar esos brutales desniveles y sujetar el cuerpo en las verticales bajadas.

Salida a las 6:00 a.m.

A las 6.00 a.m. del sábado 28 iniciamos la prueba 300 corredores, dirigiéndonos hacia la canal de Trea, la primera de las tres que habría que superar.
Tras una hora con el frontal vamos cogiendo altura progresivamente por la dura canal hasta que superamos los 1.200m D+ y llegamos a la Vega de Ario tras 8 kms. Pasamos por el refugio y sin perder tiempo continuamos para afrontar la bajada por la canal del Culiembro, vertical y técnica para descontar ahora casi 1.300 D- en 5 kms y bajar hasta el río Cares y atravesarlo para continuar por la margen opuesta.


Recorremos ahora un tramo de unos 9 kms, muy técnicos y con muchos tramos aéreos, con mucho patio que obligaban a poner los 5 sentidos para rebasarlos. El terreno en continuo sube y baja con fuertes rampas obligaba a un esfuerzo importante para avanzar, y en algunos puntos había cuerdas instaladas para asegurar los destrepes.
Tras esos 9 kms llegamos de nuevo a Caín, estamos ya en km 22 de carrera y hemos empleado 6 horas, casi nada.
Avituallamos y afrontamos la segunda subida, la durísima canal de Mesones. En 6 kms de subida continua, salvamos un desnivel positivo de 1.500 m. A mitad de la ascensión el cielo empieza a encapotarse y la previsión era de lluvia a partir de las 14.00 horas. No se equivocan, en pocos minutos comienza a llover intensamente y según ganamos altura el viento también se une a las inclemencias meteorológicas. Tres horas tardamos en llegar a Mesones, atravesando los jous repletos de nieve hasta llegar al alto y comenzar a bajar por la canal del Capozo.
El tiempo iba empeorando por momentos, enfrente de nosotros veíamos la tercera canal que habría que subir, la de Moeño, y se vislumbraba con muy mala meteo; creíamos que no había condiciones para subir con seguridad, además la temperatura había bajado ostensiblemente, e iba a peor.
Iniciamos el delicado descenso del Capozo, con la problemática de la lluvía, que ahora dejaba todas las piedras resbaladizas, y los tramos con sendero y hierba se convertían en barro sin ningún agarre. Con mucha precaución para evitar una caída o un golpe fuerte llegamos al punto de control del Mirador del Tombo.
Aquí nos indican que la carrera ha sido neutralizada por las malas condiciones meteorológicas en altura, y que se ha tomado esta decisión por la seguridad de los corredores. Decisión con mucho sentido común a nuestro parecer, pues el terreno es muy peligroso simplemente sin lluvia, con que además de la lluvia, el frío, y que se echaría la noche encima, se daban todos los factores para que pudiera haber algún accidente.
Nos dieron la opción de regresar a Caín en un transporte de la organización, pero decidimos volver por el recorrido de la carrera, que llegaba justo a la entrada de Caín, donde se desviaría para iniciar el ascenso de la que hubiera sido la tercera canal, la de Moeño.

Ya en meta

Ya con la tranquilidad de saber que no hay posibilidad de seguir, recorremos al tran tran los 6 kms de distancia hasta el pueblo y entramos en meta, tras 42 kms y 5.213 m. de desnivel positivo y 10.400 m. de acumulado, y felices de haber hecho un pedazo de recorrido impresionante, con muchos pasos delicados y por unos parajes únicos.
Estábamos ya cenando tranquilamente en el albergue cuando nos enteramos que uno de los voluntarios que estaba arriba en Moeño, y que ya empezaba a bajar, había tenido un accidente.


Dos helicópteros volaban encima nuestro, bajaron a un corredor que iba con los ojos llorosos, la Guardia Civil lo estaba esperando, y comenzó a extenderse la noticia de que el voluntario había resbalado y se había precipitado y que seguramente se había matado, porque arriba en la parte de la Cabeza Alta de Dobresengos, la caía era mortal.
Desafortunadamente minutos más tarde se confirma la mala noticia, los helicopteros del GERA y Bomberos consiguen recuperar el cuerpo. Se cancelaron todos los actos de entrega de premios y la prueba del Cainejín que tenía que celebrarse esta mañana, también fue cancelada ayer.
Hoy Caín parecía una localidad fantasma, se notaba un pesar en la atmósfera, además el fallecido era conocido en la comarca.
Desde aquí un modesto homenaje a Miguel Angel, que así se llamaba, corredor, montañero y voluntario, que una desgraciada fatalidad le ha llevado a este desenlace; un fuerte abrazo a la familia, amigos y a la organización, que tienen que estar atravesando momentos muy duros. D.E.P.
La montaña nos suele traer muchas alegrías, pero nunca me había tocado sentir una desgracia tan cerca.