sábado, 20 de febrero de 2016

PISANDO NIEVE

Había que aprovechar la nevada que había caído esta semana para disfrutar de un entreno con nieve, que este año han sido muy escasos.
Se preveía día soleado con lo que se juntaban todos las factores para hacer una buena ruta con unos buenos kilómetros y desnivel positivo.



Desde la Barranca hemos subido por la senda Ortiz al Mirador de las Canchas, sorprendiéndonos la cantidad de nieve en el pinar, pues no pareciera que habría tanta.
Luego continuamos por la senda de la Tubería hasta el Emburriadero y alcanzar la Bola del Mundo. Mucha gente en este último tramo, la nieve atrae a los domingueros. De Bola descendemos de nuevo al Emburriadero y salir al Puerto de Navacerrada, para coger el camino del Calvario y llegar al Ventorrillo. Atravesamos la carretera que sube al puerto, totalmente colapsada de coches, y llegamos a la pista tomando dirección de nuevo a la senda Ortiz y terminar en la Barranca.



La nieve se encontraba en buen estado, un poco dura y permitía traccionar mas o menos bien, aún así se ha notado en las piernas el sobre esfuerzo que obliga a realizar.
Hemos completado un recorrido de 26 kms con 1.200 m de desnivel positivo.




domingo, 14 de febrero de 2016

UN ENTRENO PASADO POR AGUA

La predicción meteorológica no era precisamente buena, pero tampoco muy mala, justo antes de que el tiempo empeorara al día siguiente; así que hicimos el entreno planeado partiendo del puerto de Cotos para bajar al valle del Lozoya, y buscar un poco el abrigo de cotas más bajas.


El amanecer era muy frío, con continua lluvia y algo de viento cuando salíamos del puerto. Tiramos hacia la la Loma del Noruego para luego girar a la izquierda y coger el sendero que atraviesa la carretera de Valdesquí y se interna hacia la base de los tubos de Cabezas.
Cruzamos varios torrentes que van desbordados de agua y con mucha fuerza, teniendo que atravesar alguno con cierta precaución y ayudándonos para no perder pie y ser arrastrados.


Con algún que otro despiste llegamos bastante abajo en el valle, unos 2 kms antes de El Paular, y decidimos volver, subiendo por los senderos del lado derecho de la carretera. Alcanazamos el monumento a los Guardas Forestales y seguimos hacia arriba internándonos en valles con mucho desnivel y con torrentes más violentos, hasta que llegamos a uno que debíamos atravesar, por el que pasa el GR, y que iba especialmente desbordado. Buscamos el mejor lugar posible, pero el gran caudal de agua, la velocidad y la profundidad de la misma impedía que pudiéramos atravesarlo con ciertas garantias. 


Después de unos minutos de mirar por aquí y por allá, Raúl lo intenta por un punto que era algo más estrecho, pero enseguida la fuerza de la corriente le hizo perder pié y cayó entero al agua; afortunadamente pudo alcanzar la otra orilla y salir. 
Visto lo visto nosotros intentamos encontrar otro sitio, pero no había manera, así que optamos por cruzar por el mismo punto, pero ya buscando la ayuda de Raul en la otra orilla, y así pasamos Miguel y yo, con el agua por la cintura; y Euse, pero se soltó del agarre de Raúl pues con los guantes empapados y el frío se pierde el tacto; y menos mal que yo estaba al quite, lo enganché justo cuando ya se lo llevaba la corriente. 



Después de los momentos de tensión nos reíamos de la situación en la que nos habíamos visto.
Enfilamos directos hacia el puerto de Cotos, que estaba a unos 2,5 kms, con la temperatura bajando según subíamos y castigados por la lluvia, el aire y empapados de agua, comenzamos a sentir mucho frío.
Tras 27 kms llegamos de nuevo a Cotos, y no sin esfuerzo, pues las manos estaban entumecidas, nos cambiamos de ropa y pudimos tomar un café caliente en la Venta Marcelino, para ir recomponiendo un poco el cuerpo.
Un bonito entreno del que queda un buen sabor de boca y un montón de momentos para recordar.