domingo, 3 de julio de 2016

COMPÁS DE ESPERA

Tras el GTP toca descansar un poco y mantener el estado de forma para la siguiente prueba que tenemos el día 23 de julio, el Gran Trail Aneto-Posets.
La verdad es que el cuerpo está entrenado tanto física como mentalmente, pues apenas he tenido agujetas después de los 120 kms del Peñalara, sólo un poco en los tibiales y en los glúteos, que en un par de días habían desaparecido los dolorcillos. Diferencia al año pasado cuando llegamos al Aneto con poca carga de kms y sobre todo poco mental izado para afrontar esos 110 kms tan exigentes. 

En esta ocasión la única duda que tengo es como se va a comportar el estómago, que tan mal está respondiendo al esfuerzo; desde luego si empiezo con vómitos a los 30 o 40 kms de carrera, lo dejaré, pues ya estoy cansado de luchar contra este handicap que me debilita y de qué manera en carrera, y ya no tengo ni ganas ni voluntad de llevar el cuerpo al límite soportando la angustia y la náusea tantos kms, para llegar a meta muy debilitado y sin apenas poder ingerir alimento sólido.


Pero como la ilusión es más grande, cuando uno está bien, que cuando me encuentro acuciado por esta circunstancia, afronto este nuevo Aneto-Posets con las pilas cargadas, y con los suficientes kms en las piernas y en la mente; otra cosa es lo que pase luego en carrera.
Y para mantener un poco el estado de forma , este fin de semana he metido dos días de entreno por montaña por la sierra de la Cabrera, sin cargar en kms ni desnivel, para recuperar las piernas y el tono físico tras el exigente GTP; además las altas temperaturas que se están registrando tampoco ayudan a estar por arriba cuando ya avanza el día, pues la sequedad del terreno y el calor hacen desaconsejable alargar en horas el entreno.


Un par de días con dos subidas al Pico de la Miel, recorriendo la sierra de la Cabrera y del Espaldar, junto a mi fiel compañero Neox, y disfrutar un poco de esta tranquila zona de la montaña.

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