domingo, 26 de octubre de 2014

ULTRA TRAIL DE GREDOS 18-10-2014

Pues ya un poco descansado y con la mente relajada voy a comentar mi participación en esta primera edición de la ultra, por un macizo espectacular como es el de Gredos.
La actividad comienza en Candeleda, donde me reúno con mis compañeros de entreno y fatigas varias. Habíamos quedado para recoger el dorsal y después cenar en un restaurante del pueblo. Las risas y charlas ultreras van metiéndonos en ambiente, antes de retirarnos lo mas pronto posible a dormir en el polideportivo. Mas que dormir fue un duermevela, pues los ruidos eran continuos, gente que llega tarde, los que se levantan, los que hablan, móviles que suenan, etc; además que no había mucho margen para descansar pues a las 3:00 a.m. todos arriba para preparar el equipo personal y comer algo y no llevar el estómago vacío a la salida.
En la plaza del pueblo 200 corredores esperamos la salida a las 4:00 a.m.. Recorremos un kilómetro mas o menos y salimos del casco urbano. Aquí me sorprende el pelotón de corredores, pues justo cuando vamos a rebasar la última casa, la pista sube una pequeña cuesta de 30 - 40 metros de poca inclinación, y la mayoría de los corredores que me rodean, sacan bastones y se ponen a andar. Un poco perplejo por la prontitud de pausar el paso, aprovecho para adelantar un buen número de ellos y avanzar a terreno más despejado. Ahora nos esperan 28 kms de pura pista de tierra, lo que nos deja llevar un buen ritmo. Javi y yo proseguimos juntos, el resto de compañeros han quedado un poco más atrás. Intentamos controlar para no ir demasiado rápido y luego pagar las consecuencias. Saludamos a algún que otro conocido como Jose Berrio, con el que vamos juntos durante muchos kms por la pista. La noche hace que no se haga monótona esta parte del recorrido, pues hay que fijarse donde pisas para no tener una caída tonta. 
Tras 3 horas y 15 minutos llegamos al avituallamiento del Nogal del Barranco, punto donde abandonamos la pista y nos metemos en la montaña, cogiendo el sendero que nos sube a La Mira (2.343 m), donde llegamos en 5:13 horas.
Nos amanece un poco antes de llegar al refugio Victory, en el que charlamos con un par de montañeros mientras contemplamos el galayar de Gredos. 

  Pasando el refugio Victory

Seguimos el técnico ascenso y según nos acercamos a la cima, el viento empieza a soplar fuerte. En la cuerda una densa niebla la cubre, y después de fichar en el control, nos indican que sigamos el cordal. Las dudas nos asaltan, no hay ni una marca, pero seguimos el sendero sin saber si vamos bien o no. Al poco vienen un par de chavales de la organización y nos confirman que vamos bien, y que no hay marcas porque el que tenía que balizar el recorrido, se había perdido por la noche y la niebla; absortos nos quedamos, como no llevaba al menos un gps con el track??, para saber por donde tenía que balizar!!!.

La niebla nos da una pequeña tregua y vemos abajo más corredores, parece que vamos bien, y vuelven a aparecer cintas de marcaje, si bien, muy distanciadas.
Una vez abajo de la cuerda de los Campanarios llegamos a Prado Pozas con un terreno lleno de hierba y agua que dificultaba bastante la pisada, pues la hierba guardaba sorpresas en forma de agujeros que había casi que intuir. 

 Por la Cuerda de los Campanarios     


Puente de Roncesvalles

Tras un duro descenso bajamos al puente de Roncesvalles, para iniciar el ascenso a la parte más dura de la carrera, el ascenso al Cabeza Nevada. Tras atravesar la pradera del Cervunal, comienza el verdadero ascenso por una dura y vertical pedrera, que al llegar a la arista está muy venteada y hay que ir con cuidado pues el fortísimo viento te hace perder el equilibrio. Tengo que para un poco y tomar como pueda una barrita, pues voy apajarado; el estómago ya me estaba fastidiando y apenas comí nada en el avitualla del puente de Roncesvalles, y si no comes, se paga.


Pradera del Cervunal con el Cabeza Nevada al fondo

Subiendo grandes pedreras al Cabeza Nevada


Respondo muy bien a la barrita energética, me vuelven las fuerzas y coronamos el Cabeza Nevada en 9:30 horas, entre un huracán de aire. La bajada se hace por un pedregal yo creo que mayor que el de subida. Ir continuamente pisando en las aristas de grandes bloques es un ardúo ejercicio tanto físico como mental, cualquier pie mal puesto supone una posible dura caída.

 Cima del Cabeza Nevada

Inicio del descenso del Cabeza Nevada

Tras penar bastante llegamos al Gargantón, comenzando aquí el sector más bonito de la carrera, al menos para mí. Remontamos esta canal con varias trepadas y siempre progresando entre bloques, llegando a algunos espacios casi paradisiacos, con cascadas, praderas y marmitas de agua cristalina. Alcanzamos la parte superior del Gargantón llegando al Rellano del Ameal en 11:00 horas, al pie del pico del mismo nombre, el Ameal de Pablo (2.489 m).
Remontando el Gargantón


Un lugar mágico en medio de la subida del Gargantón

Rellano del Ameal, bajo el pico Ameal de Pablo
 
Bajando la Canal de Isabel II con Los Tres Hermanitos al fondo

 Destrepando pasos delicados en la Canal de Isabel II


 Con las piernas bastantes castigadas y un duro descenso llegamos a la Laguna Grande y el refugio Elola. Fichamos rápidamente y bordeamos la laguna para dirigirnos hacia los Barrerones. Comienza una nueva pájara, y el tramo de subida se me hace duro; como llevo el estómago mal, es complicado alimentarme bien, pero tengo que hacer acopio de ganas para tragarme una barrita, y así recuperar un poco las fuerzas. 

 El refugio Elola y Laguna Grande

Recupero un poco y tras fichar en el control de los Barrerones tiramos hacia el Morezón (2.389 m) en 13:00 horas. Parece que es más duro de lo que en realidad nos costó, y tras pasar por el control, ya todo lo que queda es bajada; muy técnica eso sí, pero bajada al fin y al cabo. 



 Al fondo el Morezón, ultima ascensión del recorrido

LLegamos al puerto de Candeleda y proseguimos por el tortuoso sendero hasta que desembocamos en una inclinada pista de tierra que hace sufrir a mis rodillas, teniendo que  parar para ir andando cada poco, pues el dolor es muy grande y no me deja trotar.
Un rato a trote y otro andando vamos limando los 16 kms que nos separan, llegando a Candeleda de día todavía, y no creyéndonos el carrerón que nos ha salido.
Alcanzamos las primeras casas y atravesamos las calles, con el público aplaudiendo y animando a nuestro paso, nos agarramos de la mano para entrar en meta en 15 horas y cuarenta y tres minutos, puesto 43 y 44 de la General, y segundo de veteranos B. Un sentido abrazo en meta que resumen las 15 horas largas de lucha y sufrimiento que hemos pasado juntos.
Nos vamos al polideportivo, que dista como un kilómetro y medio, de la meta, para ducharnos y comer algo. La ducha con agua fría, y el avituallamiento de meta, un poco cutre para lo que se esperaba.
Nuestros compañeros Anaime y un amigo suyo entraron en las 18 horas y Luis, Fernando y Guillermo consiguieron entrar en meta, en torno a las 21 horas, y tuvieron que luchar perdidos en la noche con el frio y el nulo balizaje en el tramo del Morezón, menos mal que dieron con el camino correcto para bajar por el puerto de Candeleda. Roberto se vió cortado por un cierre horario y no pudo acabar la prueba; iba convaleciente de una lesión lo que le mermó físicamente.

La prueba me dejó un buen sabor de boca, porque se nos dió bien, y porque en los 2 o 3 puntos donde estuvimos a punto de desorientarnos, tuvimos suerte, y, o bien nos avisaron nada más ir por el sitio erróneo, o nos dimos cuenta nosotros mismos a poco de equivocarnos, pues el balizaje en general fue insuficiente de todo punto.

Desde luego, la organización de esta carrera tiene que ser más rigurosa consigo misma. A los corredores se nos exige un certificado médico y un documento firmado de Descargo de Responsabilidad, en el que firmamos una serie de compromisos, algunos de dudosa legalidad, haciéndonos responsables de ellos. La organización por su parte establece que habrá control de material antes de la salida, y luego controles sorpresa en el recorrido; NO se ha cumplido, no se han preocupado de comprobar que los corredores portaban lo mínimo indispensable para una situación de emergencia en la montaña, ni antes, ni durante la prueba. Otra de las responsabilidades de la organización es el balizaje de la prueba, y fue en algunos puntos inexistente, en otros demasiada distancia entre balizas, y curiosamente, en tramos donde el único paso posible es por el que se iba, había marcas cada 20 - 30 metros; inexplicable.
También de reseñar los pocos voluntarios que había por el recorrido, especialmente en las zonas complicadas, donde en caso de accidente se hubiera tardado mucho en contactar con alguien de la organizacion. Los voluntarios que había, unos héroes, soportando el frio y el viento y ayudando y dando información, en lo que podían.
Y los avituallamientos escasos, aunque como yo no puedo comer prácticamente, no es que lo eche mucho de menos, pero el colocarlos en sitios poco accesibles, hace que no puedan ser abundantes y variados.
Y lo que si que no puede ser es que el avituallamiento de meta esté a 1,5 kms. Se llega a meta muy justo de fuerzas y con sed y no puede ser que no haya más que una triste botella de agua; esto no es un 10.000 de asfalto que acabas en 45 min, son muchas horas y llegamos deshidratados y agotados.
Esperemos que la organización tome nota de lo que es esencial en una carrera por montaña, no solo por el bien de la carrera, sino por el bien de los corredores.
Gracias a Javi,  mi compañero de carrera por su compañía y por las estupendas fotos.

La clasificación de la ultra
Mi carrera en el Garmin 

4 comentarios:

mayayo oxigeno dijo...

Bravo Jesus! Una ultra mas y esta bien dura. Con un gran tiempo en meta además. Cada dia mas joven.... ;)

Luis Delgado Burgos dijo...

Muy bien Chus,buena crónica y mejor carrera

V. Jesús Ginés Herraiz dijo...

Gracias Sergio, se nos dió bien y tuvimos suerte.

V. Jesús Ginés Herraiz dijo...

Luis, hay que buscar otra de estas para ir el Comando Guadarrama en bloque, que lo pasamos muy bien. Gracias