domingo, 8 de junio de 2014

POR LA CUERDA DEL TOROZO

En esta ocasión nos dirigimos a una nueva zona para entrenar y además con un recorrido proyectado de 70 kms.
Nuestra intención era salir del Puerto del Pico y coger toda la cuerda hasta El Tiemblo, recorriendo el cresterío de esta zona de Gredos.
Contamos con la inestimable ayuda de Javi, que nos va a llevar en coche hasta el Puerto del Pico y luego nos va a avituallar en el Puerto de Serranillos (km 10) y en el Puerto de Mijares (km 29).
A las 6:00 quedamos en El Tiemblo y vamos al Puerto del Pico (1.352 m). Al llegar, la meteo era invernal 7º, lluvia, niebla y un fortísimo viento que bajaba mucho la sensación térmica. Hacemos acopio de motivación y tras pertrecharnos adecuadamente y despedirnos de Javi, iniciamos el recorrido.


La subida al pico del Torozo (2.021 m) es lo primero que afrontamos nada más empezar, encerrados por la niebla con escasa visibilidad, y afortunadamente sin lluvia, aunque el aire no nos abandonaría en todo el trayecto.










LLegados a la cima donde el aire te dejaba helado en un momento comenzamos a recorrer la cuerda. 
El viento nos golpea desde la derecha sin parar y no podemos ir a resguardo, con lo que el avance se hace más penoso.
Progresivamente vamos pasando collados y picos, y atravesando el puerto de Serranillos donde volvemos a encontrarnos con Javi, para  posteriormente hacerlo en el de Mijares, donde el viento hacía imposible permanecer, prácticamente.
El terreno es muy técnico, y trabado continuamente por densas masas de retamas y otro arbustos que impiden poder llevar al menos, un trote. 



Penosamente vamos acumulando kms hasta llegar a los 40 kms en 10 horas, mucho más de lo que estimábamos, por supuesto, pero al desconocer el tipo de terreno, no podíamos imaginar que éste fuera así.
Pasamos el Puerto del Alacrán (1.776 m) y en las inmediaciones de Lanchamala, valoramos la opción de acortar y bajar al valle, pues todavía nos quedaban unos 30 kms, y por lo que íbamos viendo, el tipo de terreno era igual, y las masas de vegetación impedían llevar un ritmo más rápido, con lo que la noche se echaría encima y la progresión sería más dificultosa.
Así que una vez hecho quorum decidimos bajar hacia Navaluenga, por la Garganta de Muñogrande, tarea nada sencilla, pues tuvimos que atravesar potentes y verticales canchales, y luego tupidas masas de arbustos, hasta poder alcanzar el bosque de robles que nos permitió una progresión más ligera.






Ya en Navaluenga buscamos un transporte para volver al Tiemblo, a recoger nuestros coches.
A pesar de no completar el recorrido previsto, salimos satisfechos de los 50 kms realizados y conocer esta zona. 
Continuar hubiera sido emplear un montón más de horas para seguir luchando contra la vegetación, y no era éste el objetivo del entreno.
Un placer compartir esta aventura con los compañeros y un enorme agradecimiento a Javi, por la logística y el madrugón que se dió, y las horas de espera, que fueron unas cuantas.
Todas las fotos están aquí.







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