jueves, 19 de julio de 2012

ULTRA TRAIL EHUNMILAK

 LLegó el día esperado para abordar el objetivo de la temporada, el Ultra Trail de la Ehunmilak, 168 kms y 11.000 m D+. Con buena temperatura llegamos el jueves 12 a Beasain, para coger el hotel y cenar una buena pizza. A la mañana siguiente recogemos el dorsal, pasamos el control de material y preparamos las bolsas con el material para las Bases de Vida, y esperamos a los compañeros que llegaban por la mañana para ir a la Pasta Party, en un bonito edificio típico de la comarca.
Después de la comida comienzan los nervios, a vestirse y preparar la mochila con el equipo personal y obligatorio. A las 5 de la tarde vamos para el control de dorsales previo a la salida, y en la pequeña charla técnica nos confirman lo que ya se venía barruntando desde hacía unas horas; entraba un frente frío que llevaría lluvia y bajas temperaturas, con mínimas de 10º y fuerte viento.











Pasta Party



















A la hora de la salida el sol picaba con fuerza, antesala de que venía mal tiempo, y que nos iba a dar una noche inolvidable. En el arco de salida nos deleitan con un Aurresku, el baile típico vasco, que se realiza en momentos solemnes, a modo de reverencia; es sobrecogedor con toda la plaza llena de corredores y espectadores, el silencio que se origina solo roto por el sonido del txistu y el tamboril, y los movimientos de los dantzaris. 


Momentos antes de la salida


Después de la danza por altavoces suena "La Conquista del Paraíso", la mítica canción de Vangelis que ya forma parte del UTMB, y que por su sintonía está siendo utilizada como estímulo en las ultras. Cuando termina la canción y el reloj de la plaza marca las 6 de la tarde se da la salida, con mucho público en los primeros 500 m, tras las vallas que delimitan la calle de los corredores. A partir comienza la prueba más dura, diría yo, de las ultras que he corrido.
Nos esperan un montón de picos, siendo los más representativos, el Txindoki, el Ganbo y el famoso Aizkorri, pero precedidos por otros varios, que fueron minando nuestras fuerzas poco a poco. La mala climatología de la primera noche endureció en gran medida la prueba y ello origino un montón de abandonos.




Salida de la Ehunmilak



Desde el inicio fui junto a Raul y Delfín, este último le conocimos el día anterior, y pusimos un ritmo cómodo pero constante, para ir consumiendo kms. Cuando empieza a anochecer, el tiempo empeora y la lluvia hace acto de presencia; toca sacar los chubasqueros, y pasamos de la asfixiante humedad a tener algo de frío en las zonas venteadas. La lluvia va cogiendo intensidad y los senderos empiezan a embarrarse haciendo las bajadas más complicadas. La niebla en muchos puntos dificulta el avance, si bien, el recorrido está perfectamente balizado con marcas reflectantes, y es fácil seguirlo. 
Los avituallamientos, cada 10 - 14 kms más o menos, están muy bien aprovisionados, con lo que recuperar sólidos y líquidos no es ningún problema; y la atención de los voluntarios no puede ser mejor, pendientes en todo momento de lo que podamos necesitar; desde aquí les doy las gracias. 
Un poco antes de Azpeitia, nuestro compañero Delfín sufre una caída por el barro y se lastima una rodilla, lo que le obligará a retirarse en el control de Azpeitia, km 55, tras 9 h de carrera.
Raul y yo vamos bien, con el mismo ritmo soportando la molesta lluvia. Mi estómago comienza a revelarse, como siempre, así que me toca bandear con un nuevo handicap, apenas puedo ingerir sólidos, solo consigo tragar fruta y caldo, pero los sándwich o el fiambre, galletas, etc, nada. Llegamos a la primera base de vida Tolosa, km 80 en 14:21, ya amanecido, y la lluvia da un pequeño respiro. Un acogedor polideportivo donde nos cambiamos de ropa, y avituallamos para seguir adelante.
El siguiente objetivo importante es llegar a Etxegarate, km 130 y segunda base de vida. Para ello primero tenemos que subir el Txindoki, "el Cervino Vasco", un bonito pico en forma de pirámide de 1.346m

                                           File:Beasain - Txindoki.jpg    
El Txindoki desde Beasain

Debido al mal tiempo que hacia en la cima y en la contigua sierra de Aralar la organización decidió suprimir el ascenso a la cima, pasando por el collado debajo de ella y además había que ir al menos en parejas, pues la niebla y el viento podría poner en peligro la integridad del corredor. Por este motivo, desde el control de Amezketa, km 95 más o menos, partió con nosotros Oriol, un corredor de Gerona que iba solo. Los tres empezamos el ascenso y un poco más adelante se nos unió otro corredor que también iba solo y le habían obligado a esperar, Luis, de Portugal. La subida es larga y dura, pero afortunadamente vamos más o menos bien de fuerzas. Llegamos arriba y continuamos por el cordal para ir recorriendo la sierra, compuesta de potentes franjas calizas con zonas de campas verdes, para llegar al Ganbo (1.402 m). Todo este tramo fue muy venteado y con bancos de niebla, y estaba muy controlado por los voluntarios, que cada poco tiempo había una tienda de campaña con un par de ellos al menos.

                               
Bosque de Hayas

Bajada interminable hacia Izarrusti, con las piernas castigadas del paso por las rocas, y a partir de aquí bellos bosques de hayas adornan nuestro paso, pero con un handicap con el no contábamos, pues ya han pasado los corredores de la G2 Haundiak, la prueba paralela de 88 kms, y el camino está muy resbaladizo y lleno de grandes balsas de barro que nos hacen caer en varias ocasiones y sufrir innumerables resbalones. Parecía que no llegábamos nunca a Etxegarate, pues el avance se hacía muy penoso y había puntos en los que no veíamos por donde poder pasar.
Por fin alcanzamos la base de vida de Etxegarate, km 135 más o menos. De nuevo nos ponemos ropa seca y tras avituallar y nos dirigimos hacia el último gran escollo, el Aizkorri, con sus 1.528 m. y toda una tradición del maratón que lleva su nombre.


                              
El Aizkorri


Al iniciar el ascenso ya se vuelve a hacer de noche, por lo que no veo el bonito paisaje que me rodea, pero bastante tengo con superar la dura subida entre rocas y hayas que nos va llevando hacia la cima. Arriba los voluntarios nos reciben con una potente luz que anima un poco, pero enseguida volvemos al haz de la linterna para recorrer toda la cresta, que se hace dura y tortuosa y que nos va bajando hasta un punto para subir de nuevo y rebasar el Andraitz. Tras una larga bajada llegamos a un nuevo avituallamiento, y a parir de aquí ya tenemos prácticamente conseguida la carrera, si bien todavía nos quedan unos 25 kms, pero lo más difícil ya esta hecho.
A partir de aquí, el camino se suaviza, aunque es un continuo sube y baja con alguna que otra rampa algo dura, pero ya es tener paciencia, ir pasando los avituallamientos poco a poco hasta llegar a Mutiloa, último avituallamiento antes de meta, de la que ya solo nos separan 10 kms, que se hicieron muy largos. Por fin aparece Beasain y entramos en meta Raul y yo en 37:25:13, puestos 39 y 40 de la general respectivamente. Nos damos un fuerte y emocionado abrazo tras haber luchado contra muchas dificultades en esas 37 horas, terminando en un buen tiempo y bastante enteros físicamente, para llevar dos noches sin dormir.




De los 187 corredores que tomamos la salida llegamos a meta 112, lo que da una idea de la dureza de la prueba y de lo exigente del recorrido, con el condicionante de la meteorología adversa que tuvimos durante la primera noche y parte de la mañana siguiente. 
Casi todos mis compañeros consiguieron acabar, y solo un par de ellos por diferentes motivos tuvieron que dejar la carrera con un montón de kms recorridos.

Ahora a descansar, recuperar y disfrutar del verano, que nos lo hemos ganado. Hasta la próxima!!!!!!!!!!