martes, 5 de octubre de 2010

CROSS DE LA PEDRIZA 3-10-2010

Después de poco más de un mes del GRP, vuelvo a ponerme las zapas para participar en una prueba por montaña. El Cross de la Pedriza no pude correrla el año pasado por lesión, y la última que la corrí, hace dos años, la prueba discurría en sentido inverso, así que ahora tocaba ver como era el trazado en el otro sentido, aunque la dureza de la misma no variará mucho. Sus 20 km y casi 2.500m de desnivel acumulado, junto con las numerosas zonas técnicas, hacen de esta carrera una dura prueba a nivel físico y mental, aparte de que hay que llevar mucho cuidado para evitar una fuerte caída, ya que bastantes tramos discurren por bloques pedriceros.

El domingo amanece con buena temperatura y el pronóstico es de lluvia a partir del medidodía, con lo que si hay suerte, no nos mojaremos. Llego a la Pedriza y ya vamos viéndonos los conocidos, que no coincidíamos desde antes del verano. Saludos, comentarios y a recoger el dorsal para luego prepararnos e ir a la línea de salida. Me había propuesto no sufrir, ya que quería fundamentalmente volver a competir pero sin exprimirme, pues ya llevo bastante este año. Salida y todos a correr para intentar ganar alguna posición de cara al embudo que se forma cuando finaliza la pista y comienza el sendero. LLegamos bastante juntos con lo que las retenciones son inevitables. Aprovechando algún hueco se consigue ganar alguna posición en la dura subida a la pradera del Yelmo, pues la pendiente va poniendo a cada uno en su sitio.

Cansado pero con fuerzas llego a la base del Yelmo, control y a correr para atravesar la predera y hacer el técnico descenso al collado de la Dehesilla. Voy con buen ritmo y en este tramo adelanto algunas posiciones. Justo delante de mi van Yerbajo, nano75 y heckleriano. Comienza la subida al collado de la Ventana y veo que las piernas no responden bien, estoy falto de fuerzas y voy perdiendo metros con respecto a mis compañeros. Me alcanza Kike y me rebasa, no puedo seguir su ritmo. Tomo un gel para ver si recupero el tono y parece que algo hace, pero no consigo tener buenas sensaciones. Atravieso la cueva de las brujas trgamedieras Pilara y Ritalapelos, con su animada decoración y sus chuches, de las cuales doy cuenta de varias gominolas. Las saludo, control del chip y continúo el ascenso. Voy justo de fuerzas pero consigo mantener un ritmo que me permite no perder apenas posiciones, incluso en el cresteo de las Torres alguna posición recupero. Bajada al Collado de la Carabina y vuelvo a tener fuerzas, al menos para hacer un descenso digno hasta los Cuatro Caminos y luego hasta el inicio de la subida al Collado del Cabrón.
Me cuesta mucho coger un ritmo de subida, pero poco a poco consigo regular la respiración, y aunque despacio, realizo la subida sin que sea un sufrimiento continuo. Afortunadamente no es muy larga y llego al collado más o menos bien.
La bajada vuelve a dar un poco de relax y atravieso el bosque de pinos a ritmo vivo. Ya se oye el ruido del Manzanares y el camino corre paralelo a él, señal de que queda poco para la meta. Poco sí, pero que largo se me esta haciendo, a pesar de ser prácticamente horizontal no puedo llevar un buen ritmo y me pasan unos 12 corredores; por fín cruzamos el río por el puente, y aún hay que sacar fuerzas para superar los últimos 500m que son un repecho que se las trae, por las pocas fuerzas que quedan. Por fín llego a meta en 3h 15min 18sg, en el puesto 134 de la general (274 llegados), y muy fatigado, con el estómago un poco revuelto y con ligeros calambres, síntomas de que me he deshidratado.
No he hecho la carrera como tenía pensado, pues no quería haber hecho un esfuerzo físico tan grande, y tendría que haber ido a ritmos más bajos, pero cuando me pongo el dorsal se me olvida todo.
Pero como todo esto se pasa, al final queda el buen sabor de boca de haber disfrutado de este maravilloso recorrido una vez más y de haberlo compartido con mis compañeros de entrenos y de club.