viernes, 9 de julio de 2010

EL GRAN TRAIL DEL PEÑALARA

Ha pasado casi una semana de esta dura prueba, y en todos estos días no me la he podido quitar de la cabeza, pues han sido muchos los sentimientos agolpados en tantas horas de carrera. Ha sido una carrera especial, primero por la distancia (110 km, que a la postre fueron 118), segundo por la dureza y tercero porque era la primera Ultra que se hacía en la zona centro.
El viernes, en la recogida de dorsales, ya se palpaba un cierto nerviosismo en el ambiente, y tras los saludos a los compañeros, recogida de dorsal y charla técnica, ya estaba todo listo para la salida el sábado a las 8 de la mañana.
Amanece y el tiempo está inestable, hay amenaza de lluvia y tormenta, pero afortunadamente, a la hora de la salida hay buena temperatura y el tiempo está en calma, con lo que los 550 corredores iniciamos la carrera atravesando las solitarias calles de Navacerrada.
Esperando la salida
Durante el recorrido hemos tenido todo tipo de metereología, lluvia, niebla, bochorno, calor, sol, truenos, pero afortunadamente han permitido disfrutar de todo el recorrido sin necesidad de cortar algún tramo, si fuese peligroso el tránsito por él.
LLegando al Collado de la Dehesilla
El recorrido un continuo sube y baja, que tenía cuatro puntos de ascenso importantes, La Maliciosa (2.227 m), La Morcuera (1.796 m), la subida al puerto del Reventón y la continuación hasta el Peñalara (2.428 m) y el Puerto de Navacerrada (1.858 m). Entre medias se bajaba a las localidades de Rascafría (1.125 m) y La Granja (1.101 m), donde se encontraban avituallamiento, puntos de control, y punto de abandono, donde una buena parte de los corredores optaron por dejar la carrera, víctimas del cansancio, de alguna lesión o de los cortes de tiempo.
Avituallamiento del Tierra en La Granja
El recorrido ha sido muy completo, con todo tipo de terrenos, pista, sendero, trialeras muy técnicas, fuertes ascensos y vertiginosos descensos, preciosas vistas, bellos parajes, y para todos con una buena parte de carrera con la noche encima, una noche muy estrellada y con muy buena temperatura que permitía llevar un buen ritmo.
He tenido momentos de bajon en la carrera, sobre todo del km 30 al 50, donde las piernas no iban, pero aguantando y tirando con lo que podía, logré superarlo y a amedida que avanzaba la tarde y entraba la noche, iva encontrándome mejor, acabando los últimos kilómetros a buen ritmo, con descenso incluído por la senda de las Cabrillas y entrando en Navacerrada casi al sprint.
Saliendo del avituallamiento de la Granja, comienza a caer la noche.
En diferentes tramos de la carrera me encontraba con compañeros del Tierra, que estaban animando, haciendo fotos y atendiendo a los que corríamos en el avituallamiento que habían montado en La Granja. Desde aquí les doy las gracias, pues uno se siente arropado cuando ve a tantos compañeros dispuestos a ayudar en lo que sea necesario. Desde la Granja practicamente me junté con dos corredores catalanes, Antonio y Alberto, que llevábamos un ritmo similar, y que decidimos ir ya juntos todo el recorrido. Pusimos un buen ritmo y fuimos remontando posiciones.
A las 4:10 a.m. entrábamos en meta cuando en los altavoces sonaba Carros de Fuego. Un escalofrío de emoción me recorrió el cuerpo, junto a una gran alegría y hasta un incipiente nerviosismo repleto de emociones.
Entramos los tres abrazados finalizando en 20h 10min, puesto 47 de la general y 4º de mi categoría (veteranos)

Bajando el Puerto de la Morcuera

Ha sido una gran carrera, bien organizada, con buenos avituallamientos y un marcaje bastante aceptable, por un recorrido que no deja a nadie indiferente, y que seguramente va a ser referencia en el mundo de las Ultras. De los 550 inscritos y que tomamos la salida, solamente acabamos 260, lo que da idea de la dureza de la prueba.

Una alegría más al saber que todos los compañeros que solemos quedar para entrenar en el Guadarrama, hemos conseguido acabar la carrera, ¡hay que celebrarlo!.