jueves, 2 de septiembre de 2010

LE GRAND RAID DES PYRENEES

Para los que no tuvimos suerte en el sorteo del UTMB, había una prueba de similares características, si bien, sin tanto glamour o renombre como la mítica carrera de Chamonix. Así que porque no probar la distancia de 100 millas, en esta carrera, y con 10.000m de desnivel positivo y 20.000 de desnivel acumulado, por senderos técnicos de los Altos Pirineos en Francia.
La pequeña localidad de Ville Aure que alberga la prueba, se encuentra muy cerca de la frontera española, nada más pasar el túnel de Bielsa, y pegada al pueblo de Saint Lary Soulan.
Hacía allí nos dirigimos Luis (ludevu) y Guillermo (Yerbajo), y en un principio David (boton), pero por temas familiares no pudo acompañarnos.
Un estratégico apartamento fue nuestra base de operaciones y una vez instalados recogida de dorsales, saludos a los pocos conocidos, entre los que se encontraban linceul y K2 y cena de la pasta.

Departimos con Javi (comekilometros70) y Fernando (nano75) en animada charla hasta que ya se quedó practicamente vacío el comedor y nos retiramos a descansar y ultimar la mochila de la carrera.A las 4 de la madrugada suena el despertador, desayuno rápido y para la linea de salida, a las 5:00 a.m. Hay buena temperatura y 750 corredores dispuestos a afrontar los 160 kms.

A partir de este momento un sinfín de subidas, bajadas, terreno técnico, trialeras, zonas de bloques, etc, por unos parajes de singular belleza, culminados en el Pic du Midi de Bigorre (2876m), punto más alto de la carrera, y desde donde se disfrutan de unas vistas espectaculares.

La carrera está perfectamente señalizada y apesar de transitar por zonas con niebla, las marcas están muy próximas y con elementos reflectantes, que facilitan rápidamente su localización.

Los avituallamientos son numerosos y abundantes, con comida variada, y muy buena atención de los voluntarios. Además al recoger los dorsales entregan dos bolsas con los nombres de Villelonge (km 74) y Luz Saint Sauveur (km 120), en las que se puede meter ropa de repuesto, comida, etc, y la organización las lleva a estos puntos para luego poder coger lo que fuera necesario. Todo esto funcionó a la perfección, y en estos dos puntos los avituallamientos son más generosos, con pasta, barritas energéticas, y mayor variedad de comida.
La noche nos cayó en el km 74, en Villelongue y a la salida de este avituallamiento ya tuvimos que encender el frontal, y nos amaneció en el km 100, en Cauterets. Fue una noche fría en el paso por los collados, sobre todo en el Turon de Bene, donde nos entró una tiritona de aupa en el pequeño avituallamiento, menos mal que cuando volvimos a reanudar la marcha entramos rápidamente en calor.
En el km 100, Cauterets, Luis y Guillermo deciden abandonar, no van bien, con diferentes lesiones es una tortura afrontar los 60 km que todavía quedan. Antes, Javi se había quedado atrás, pues el participaba con el menisco roto e iba a otro ritmo, todo un ejemplo de pundonor; luego nos enteramos que por un despiste se equivocó de ruta y tomo un sendero marcado que coorespondía a la carrera corta de 80 km, que se celebraba al día siguiente, por lo que la organización le retiró; un cúmulo de mala suerte, pues de momento el menisco no le molestaba.
Pasamos por el mítico puerto de Luz Ardiden, famoso por las etapas de Tour de Francia, antes de llegar a la segunada Base de Vida, como ellos la llaman, en Luz Saint Sauveur, km 120. Cambiamos la camiseta por otra seca y curamos las ampollas de los pies, comemos convenientemente, y nos disponemos a afrontar lo que nos queda, más o menos la distancia de un maratón.
Fernando y yo nos quedamos en carrera, y yo empecé a tenr molestias en el tendón de aquiles del pie izquierdo que fueron aumentando según pasaban los kilómetros, pero la cada vez, mas cercana meta, hacía que aguantara el dolor y la inflamación que ya era más que patente.
LLegamos a Tournaboup, a los pies del famoso Tourmalet, y nos dirigos a la última dificultad importante de subida, el Col de Bareges y luego el tedioso descenso hasta el restaurante Merlans, último avituallamiento antes de meta y km 147 de carrera.
Aquí la noche vuelve a encerrarnos y además el tiempo ha empeorado. Una espesa niebla con algo de lluvia nos va a acompañar durante las dos horas siguientes, hasta que ya bajamos de altura y llegamos al pueblo de Soulan, a 4 kms de meta. Aquí están nuestros compañeros esperando para darnos el último aliento para afrontar los pocos kilómetros que quedan.
Al cabo de 45 minutos recorremos las calles de Vielle Aure y entre los aplausos de la gente, los gritos y ánimos de los compañeros y la bandera de España entre Fernando y yo, atravesamos el arco de meta tras 43h 30min, con una satisfacción difícil de describir.
Quienes concocen esta carrera y el UTMB, dicen que el GRP es más dura, ya que transita por senderos más técnicos de montaña, y se sube a cotas más altas. De cualquiera de las maneras, el GRP es una gran carrera que para todo aquel que quiera bregarse en zonas de alta montaña y con un recorrido técnico casi al 100%, no debe perderse.
Todas las fotos aquí

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