lunes, 7 de diciembre de 2009

RIO LOBOS

Hoy Maria y yo, nos hemos ido con mi amigo Eusebio y su mujer a pasar el día al Cañón del Río Lobos. Hacía unos cuantos años que no pisaba esta zona, tan querida por mí, y en la que he pasado un montón de peripecias en mis años de espeleólogo. He encontrado muy cambiado el lugar, sobre todo porque han asfaltado una parte del camino, como 2 km más o menos, y por la cantidad de gente que ahora lo visita, que hace que se pierda esa sensación que te sobrecogía cuando avanzabas por él.
Afortunadamente hay cosas que no han cambiado, y que han intentado mantener el antiguo espíritu del cañón, como el bar El Cañón, o Casa Puri, que sigue ofreciendo amabilidad, hospitalidad y buena comida, como hace 25 años, rematado con un buen café de puchero. Como bien me decía Puri hoy, esos buenos tiempos ya no volverán; quedaron en una época pasada en la que había unos valores que se han ido perdiendo poco a poco.

domingo, 6 de diciembre de 2009

OTRA VEZ CORREDOR

Esta mañana he puesto fin al terrible destierro que he tenido que soportar, alejado de la vida activa corremontañera. Hoy ha sido el primer día que me he puesto las zapas y a correr, después de tres meses de castigo. Solo han sido veinte minutos de suave rodaje para ver que tal funcionaba el talón de aquiles, pero han sido suficientes para volver a sentir esas sensaciones añoradas durante tanto tiempo; el aire fresco en la cara, el impulso de la zancada, el sonido de la respiración, y sobre todo la sensación más importante de que ¡ya estoy otra vez aquí!.
Ojala continúe así, y no haya complicaciones cuando empiece a incrementar volumen.