miércoles, 25 de junio de 2008

MARATON ALPINO MADRILEÑO.........UUUFFFFFF


Con razón anuncian que es posiblemente el "Más Duro del Mundo". Además de la distancia, el desnivel, los pasos técnicos de algunas zonas, había que sumarle el calor que nos acompañó casi toda la carrera.
Para mí fue una prueba de autosufrimiento, de lucha, de tesón, de no querer tirar la toalla cuando las cosas pintaban pardas, y también de entrega y de alegría por conseguir llegar a meta y remontar situaciones complicadas.
La carrera la empiezo bien, a un ritmo fácil, llegando a el Alto del Telégrafo en 1h 10min, más o menos lo estimado, y bajo raudo al Puerto de Navacerrada para avituallarme. La subida a La Bola del Mundo la hago lo mejor posible, aquí el que corra es que no es humano, y pongo un ritmo constante. En el descenso por la Loma del Noruego me dejo llevar, haciendo una buena bajada, con cierta velocidad, pues este tipo de terreno algo técnico, con muchas rocas y piedras sueltas se me da bien. Adelanto a varios corredores, entre ellos a Gloria Serrazina, que a la postre quedaría 1ª en su categoría.


LLego al Puerto de Cotos, avituallamiento y para arriba. La subida al Collado de Citores se me hace "algo larga", quizás tema mental, y después empiezan las rampas hacia Peñalara. Voy más o menos bien, un poco justo, por lo que pongo un ritmo más bien cómodo. LLego a Peñalara en 3h 2min, también en mi tiempo estimado, y a continuación afronto el paso del Risco de los Claveles. Es aquí donde empiezan a subírseme los gemelos, pero más o menos controlo la situación. Pero según llego al avituallamiento de la Laguna de los Pájaros me doy cuenta que las piernas empiezan a fallar, me faltan las fuerzas y me entra un estado de agotamiento general.
Es casi imposible correr, ni a ritmo lento, por lo que llegar al Puerto de Cotos nuevamente se me hace interminable. Tardo media hora más del tiempo estimado y muy maltrecho físicamente. O no he bebido bien, o me han sentado mal las ampollas de glucosa, o no se que habrá pasado, pero tengo una pájara enorme. En el avituallamiento de Cotos la cosa se pone peor pues me entra un ligero mareo y alguna nausea, que consigo controlar, pero el fantasma del abandono no solo rondaba mi cabeza, sino que ya se lo había comunicado al voluntario del control. Mi amigo Pablo me anima a beber y comer a pesar de que no me apetecía nada. Al cabo de unos 15-20 min. parece que se me quita el malestar, pero lo de las fuerzas nada de nada. Sin embargo la mente a veces puede más de lo que uno se imagina y decido continuar. La subida por la Loma del Noruego fue una reivindicación de autoestima y de superación, con el calor pegando de lo lindo. Paso a paso consigo llegar a la Bola del Mundo, los ánimos de la gente del avituallamiento te sacan de la soledad de la subida, me llenan el bidón, me dan agua e isotónico, y como por arte de magia, empiezo a sentir algo de fuerzas. Hago el descenso de Bola con precaución para no cansarme en exceso, y en Navacerrada vuelvo a avituallarme convenientemente. Ya solo queda la subida al Telégrafo, pero ya lo veo con otros ojos. Después, los 8 km de descenso hasta Cercedilla los hago a buen ritmo, hasta adelanto a varios corredores, e incluso aprieto para intentar bajar de las 7h, pero no lo consigo. Por las calles de Cercedilla, en la antesala de la meta, se me saltan las lágrimas de emoción por haber conseguido llegar, cuando hace poco lo había visto muy negro. Luego, la recta de entrada, el arco de llegada, las vallas, la gente aplaudiendo y por fin, mi victoria. 7h 04min 27sg.

2 comentarios:

Pepe-Despacio dijo...

Enhorabuena, Jesús. Ya eres un superviviente.

Chusta dijo...

Hola Pepe. Me alegra saber de ti, que desde La Tragamillas no te veía. Pues sí, la verdad es que en esta edición fue un tema de supervivencia y llegué a meta por cojxxes.
Un abrazo.